ScienCentral News
 
environment general science May 13, 2003 

is a production of
ScienCentral, Inc.
Making Sense of Science

Interes Tambien en Espanol
Relojes del siglo XXI

Peces que no haz de pescar...

El futuro de los vuelos ultrarápidos

Vuelos más seguros

Ojos Privados en el cielo

El pasado de El Niño

En busca de la nariz artificial

Para mirarte mejor

Yuyos y lombrices para limpiar petróleo

Videojuegos violentos

Láser Dental

La controversia del maíz

Erosión costera

Desabastecimiento de reptiles

Un año para cocinarse

Islas de calor
September 07, 2000

Cualquiera que vive en la ciudad sabe de sobra que para refrescarse un poco en el verano, nada mejor que irse de paseo a las afueras. De hecho, no es ningún secreto que las ciudades parezcan más calurosas que el campo. Son más calurosas.

Ahora, un estudio demostró que algunas ciudades están modificando el clima, ayudando a que de la nada aparezcan tormentas y a que de golpe se descarguen en otras ciudades. Mediante de alta precisión, los científicos están empezando a entender cómo las ciudades lentamente se transforman en calderas.

Se forma una isla

El calor en la ciudad aumenta cuando la vegetación es reemplazada por edificios de cemento. Esto hace que la zona se comporte de manera muy distinta en cuanto a su capacidad para absorver y reflejar calor. Cuando el sol ilumina muy fuerte la ciudad, las superficies se calientan y almacenan el calor durante el día; este calor se va eliminando durante aproximadamente dos o tres horas después que se pone el sol. La crónica más antigua sobre este hecho data de 1820, en Londres, pero recién en 1960, durante las Olimpíadas en Atlanta, los científicos empezaron a prestar seria atención al fenómeno. Para eso, analizaron datos obtenidos en las torres meteorológicas especialmente armadas para las Olimpíadas. Con modelos computacionales, los expertos descubrieron que en el cielo de Atlanta se estaban gestando tormentas en momentos inesperados.

courtesy NASA Marshall Space Flight Center and Qinglu Lin.

A partir de estos estudios preliminares, se formó lo que se dio en llamar el proyecto ATLANTA (Atlanta Land-Use Analysis: Temperature and Air-Quality), con investigadores ubicados en distintas regiones de Estados Unidos. La idea fue analizar cómo el crecimiento rápido de las ciudades afectaban el clima y la calidad del aire. Los datos satelitales mostraron que entre 1973 y 1992 desaparecieron unos 380,000 acres de bosques en las inmediaciones de Atlanta, mientras que las viviendas individuales ocuparon 130.000 acres. El uso de instrumentos, como el ATLAS (Airborne Terrestrial and Land Acquisition Sensor—similar al tipo de instrumental que se usa en las naves espaciales) permitió a los científicos calcular temperaturas en 15 longitudes de onda distintas.

Los investigadores descubrieron que en ciertos momentos, cuando la temperatura alcanza los 30 grados centigrados, la superficie de la ciudad -y en especial los techos- están a más de 50 grados. Estas temperaturas extremas pueden tener efectos sorprendentes. "Una de las cosas más fascinantes que descubrimos es que las ciudades pueden generar su propio clima. Y esto es algo que recién confirmamos a principios de este año, analizando datos satelitales", señaló Dale Quattrochi, investigador del Global Hydrology and Climate Center, una dependencia de la NASA en el Marshall Space Flight Center de Huntsville, Alabama. "Lo que ocurre es que el calor se acumula por encima de la ciudad, a diferencia de lo que ocurre en áreas rurales, o sea que la ciudad termina teniendo una cúpula de aire caliente sobre la ciudad".

"La ciudad se comporta como una isla de aire caliente, produciendo su propio clima y sus propias lluvias, porque el calor de la ciudad genera baja presión", explicó Robert Bornstein, profesor de meteorología en San Jose State University. "Esto hace que el aire fluya hacia la ciudad desde todas las direcciones. Este aire no tiene otro lugar adonde ir más que para arriba. Y toda vez que el aire sube, se produce una tormenta".

El grupo de investigadores estudió otras ciudades también, incluyendo Baton Rouge, Salt Lake City y Sacramento. Más adelante piensan estudiar Houston, Birmingham, Nashville y Chicago. "La pregunta es cómo la geografía afecta la magnitud de la ciudad y el grado de calor de la isla", dijo Quattrochi. "Sabemos, por ejemplo, que la isla de calor existe en peque;as ciudades pero la pregunta es: ¿hay un límite para el tamaño?"

Otros efectos del paisaje urbano

El efecto de la isla de calor urbana en relación a las precipitaciones puede ser variado. En Nueva York, por ejemplo, los edificios pueden provocar el alejamiento de las lluvias. "Creo que las ciudades separan las tormentas en forma similar a una roca en medio del mar", dice Bornstein. "Los vientos y las lluvias se ven forzados a alejarse por la barrera física que representan los edificios".

Aerial image of Atlanta showing its hottest spots
image: NASA

El calor urbano también afecta la calidad del aire debido a que a que a medida que aumenta la temperatura, lo mismo ocurre con el smog. Las concentraciones de smog suelen medirse en términos de ozone, un tipo de contaminante que es incoloro e inodoro, pero que irrita el sistema respiratorio. El ozono proviene de diversas fuentes: escapes de automóviles, fábricas, etc., y aumenta cuanto mayor es la temperatura.

En Los Angeles, por ejemplo, por cada grado que la temperatura aumenta por encima de los 30 grados centígrados, el smog aumenta un 3%, de acuerdo con el grupo Isla de Calor (Heat Island Group) del Lawrence Berkeley Laboratory. Si la ciudad se enfriara unos pocos grados, el smog disminuiría notablemente. En Atlanta, los investigadores dicen que esta disminución haría que el ozono baje un 14 percent.

El calor en las ciudades también afecta la calidad del aire porque el calor que absorben los edificios y el asfalto implican más uso de aire acondicionado y electricidad.

Enfriando...

El efecto del calor en las ciudades irá en aumento si el número de habitantes urbanos sigue aumentando. (Según las predicciones, para el 2025, el 80 por ciento de las personas en el mundo vivirá en ciudades). Una manera de enfriar un poco el aire es plantando árboles en lugares estratégicos. Otra estrategia es usar colores claros para la superficie de los techos, lo que ayuda a reflejar el calor en lugar de absorberlo. El cemento es significativamente más frío que el asfalto. "Hay nuevos materiales que podrían reemplazar al asfalto y son mucho más fríos".

Las nuevas tecnologías permiten a los investigadores generar mapas de colores donde se ven los puntos de frío y de calor. Estos estudios podrán ser usados por las autoridades públicas para proyectar el crecimiento urbano.

Otros sitios de interés:

Urban Heat Islands Pilot Project
(en inglés)
El site de los científicos que estudian las "islas de calor"

How Roof Heat is Transferred
(en inglés) Cómo se transfiere el calor de los techos)

Urban Heat Islands Mitigation
(en inglés)
Cómo mitigar el calor en las ciudades

por Jill Max



Traducción Laura Rozenberg


Qué Buscar Conectarse Ayuda Envíe sus comentarios
ScienCentral News es una coproducción de ScienCentral, Inc.
y Center for Science and the Media
248 West 35th St., 17th Fl., NY, NY 10001 USA (212) 244-9577.
El contenido de este website tiene copyright © ScienCentral, 2000-2003.
Todos los derechos reservados.