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Esta aula en miniatura se usa para estudiar el nivel de ruido al que se exponen los niños.

En los Estados Unidos, hay unos 4 millones de niños en edad escolar con discapacidades que limitan el aprendizaje, de acuerdo con las estadísticas del Instituto Nacional de Salud Mental (National Institute of Mental Health). Pero esta no es la única razón por la que los niños manifiestan dificultades para aprender.

Muchas aulas son simplemente demasiado ruidosas y los estudiantes no escuchan lo que la maestra dice. A través de un estudio minucioso en las aulas y mediante el uso de modelos computacionales, un grupo de investigadores de la Universidad de Florida demostró cómo un niño puede perder lo que se está diciendo, y también señala maneras de remediarlo.

Tarea en el aula

"En investigaciones con especialistas de oído y con psicopedagogos se ha visto que uno de los mayores impedimentos del aprendizaje, especialmente entre los niños más pequeños, es la acústica del edificio", dice Gary Siebein, profesor de arquitectura en la Universidad de Florida en Gainesville.

Para evaluar mejor lo que ocurre en el aula, Siebein y su equipo visitaron diez aulas. En cada una permanecían entre dos y cuatro horas y el ejercicio se repitió durante dos o tres semanas, según las aulas. La muestra fue considerada representativa de las escuelas de Florida.

El estudio mostró que en un aula ruidosa, los niños pueden escuchar lo que el maestro dice hasta una cierta distancia. "En general, esa distancia crítica es de 3 metros", dice Siebein. Si los niños están más o menos cerca, podrán escuchar todo lo que dice el maestro. Pero a medida que esa distancia crítica es superada, los niños escuchan un 20, 30 o 50 por ciento de las palabras del maestro".

Los investigadores reunieron suficiente información para determinar cuáles son las superficies que contribuyen a aumentar el ruido y las reverberaciones y cuáles mejoran la comunicación. Los resultados se publicaron en la revista Language, Speech and Hearing Services in Schools, una publicación de la asociación American Speech-Language-Hearing Association.

Measurements of classroom acoustics

Las mediciones se basaron en la técnica del impulso-respuesta, que se basa en observar cómo una habitación responde al sonido. "Por ejemplo, se le pide a alguien que aplauda y se analiza cómo viaja la onda y cómo se refleja en las distintas superficies del ambiente. Es como tomarle un electrocardiograma a un paciente para evaluar su salud", dice Sielbein.

Este es un problema muy común en los estudiantes. "Los niños no han desarrollado aún las habilidades cognitivas para descifrar la información, tal como lo hacen los estudiantes mayores", dice Siebein. Cuando un adulto pierde palabras porque no las escucha, puede imaginárselas por el contexto. Pero los niños, especialmente los más pequeños, no pueden hacer lo mismo. Recién cuando el individuo alcanza la pubertad, su capacidad de entender empieza a asemejarse a la de un adulto. Esto significa que el niño puede perder interés por lo que el maestro dice simplemente porque no puede escucharlo bien. Estas distracciones pueden, a su vez, transformarse en problemas de conducta (hablar cuando se supone que hay que callarse, levantarse del asiento, interrumpir, lanzar aeroplanos, etc.)

Los estudiantes que tienen, además, una pérdida de la audición, están obviamente en desventaja. También sufren las consecuencias los niños con problemas de aprendizaje y los niños extranjeros que recién están aprendiendo a reconocer el idioma que se habla en el aula. A esto se agregan los niños que tienen infecciones en los oídos. Dado que el 75 por ciento de las horas de clase están dirigidas a atender al maestro, es fácil de ver por qué muchos niños pueden atrasarse si no escuchan bien lo que se dice.

Tener en cuenta el problema

El equipo de investigación descubrió dos problemas principales en la acústica de las aulas. El primero se debía a un exceso de ruido de fondo debido a la calefacción, la ventilación o el aire acondicionado. A menudo, la maestra o el maestro tienen que apagar el aire acondicionado para que los alumnos entiendan lo que se está diciendo. El segundo problema está en la reverberación excesiva, es decir, el sonido que rebota en diversas superficies.

Según Siebein, para que la voz del maestro sea escuchada hasta el fondo del aulta, el nivel de ruido no debe superar los 35 o 40 decibeles. Sin embargo, muchas de las aulas evaluadas tenían un nivel de ruido de 50 a 55 decibeles.

Para analizar cómo se podría mejorar el aula, el grupo de investigación armó un aula en escala (un cuarto del tamaño de un aula normal) con paredes y techos ajustables y con mobiliario que se podía cambiar de lugar. Además, construyeron un modelo matemático para estudiar distintos cambios. "Para mejorar la comunicación se pueden cambiar varias cosas en el aula", sostuvo Siebein.

Entre las mejoras se cuenta la instalación de calefacción y aire acondicionado centrales y un cuidado especial en los materiales de las paredes y el techo. Las salas de lectura tendrían que tener paredes de yeso, para que las ondas acústicas se reflejen, pero además tendrían que tener materiales absorbentes para limitar la reverberación.

Es importante además, que los techos no sean demasiado altos y que los muebles estén dispuestos de tal modo que ayuden a que la voz del maestro llegue pareja a todos los alumnos. Es preferible que las escuelas estén lejos de lugares ruidosos (fábricas, tráfico, etc.) o que al menos tengan ventanas bien aislantes. Las salas especiales, como la de lectura, el gimnasio y el comedor, también deben cumplir con pautas especiales de acústica.

El American National Standards Institute está trabajando en la elaboración de estándarse para limitar el ruido de fondo en los nuevos edificios escolares. Pero aún las escuelas que tienen muchos años de antigüedad pueden mejorar la acústica. El dinero gastado en este sentido producirá beneficios invalorables en la educación.

Otros sitios de interés

Acoustical Society of America (en inglés) Sociedad de Acústica de los Estados Unidos

Better Hearing Institute (en inglés) Instituto para el mejoramiento de la audición

National Center for Physical Acoustics (en inglés) Centro Nacional de Física Acústica de los Estados Unidos

Learning Disabilities from the National Institute of Mental Health (en inglés) Problemas de Aprendizaje. Información del Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos

Classroom Acoustics from the National Clearinghouse for Educational Facilities (en inglés) Acústica en el Aula

Institute of Noise Control Engineering (en inglés) Instituto de Ingeniería de Control del Ruido

Por Jill Max






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